Ideas para tu maqueta
¿Hay que respetar siempre la escala?
Cuando hablamos de flores y frutos en el modelismo, la respuesta es clara: no siempre podemos hacerlo.

En escala H0 ya resulta extremadamente difícil reproducir una flor respetando escrupulosamente sus proporciones reales. En cuanto intentamos reducirla, el tamaño de sus pétalos, colores y detalles se vuelven prácticamente imperceptibles.
Y si hablamos de escala N… mejor ni comentarlo. 😄 Aunque, después de muchas pruebas, he conseguido algunos resultados bastante aceptables.

Pero aquí aparece una cuestión fundamental: ¿De qué sirve respetar la escala al milímetro si el resultado deja de ser visible?
He estado observando numerosos vídeos y fotografías de Miniatur Wunderland, donde pueden verse magníficos campos de girasoles. Y hay algo que llama poderosamente la atención: los girasoles son varias veces más grandes de lo que deberían ser si aplicáramos estrictamente la escala.
Lo mismo ocurre con las frutas de los árboles frutales.
¿Es un error? No. Es una decisión.

En modelismo, especialmente cuando hablamos de elementos tan pequeños como flores y frutos, no siempre podemos aplicar la regla matemática de la escala.
Hay que tener en cuenta algo mucho más importante: la escala visual.
Si hiciéramos las flores y los frutos exactamente a escala, muchos de ellos serían prácticamente imposibles de apreciar.
Recordemos además que una maqueta normalmente no se observa con la nariz pegada a ella. El espectador suele contemplarla desde una distancia aproximada de uno o dos metros.

A esa distancia, un elemento perfectamente proporcionado puede desaparecer completamente.
Por eso, en determinadas ocasiones, hay que engañar al ojo. Aumentamos ligeramente el tamaño de una flor o de un fruto para conseguir que sea reconocible, visible y, sobre todo, que aporte riqueza y color a la escena.
Porque en una maqueta no buscamos únicamente reproducir la realidad mediante una regla y un escalímetro. Buscamos transmitir la sensación de realidad.
Y para conseguirlo, a veces hay que sacrificar un poco la escala matemática en favor de la escala visual.
Quizá después de verlos entendáis por qué, en miniatura, hacerlo más pequeño no siempre significa hacerlo más realista.
Llegué incluso a intentarlo con los pulgones. Sí, habéis leído bien: intenté reproducir pulgones a escala en mis arbolitos. El problema no era fabricarlos… el problema era encontrarlos después. 😂
Ahí comprendí definitivamente que, en miniatura, hay cosas que sencillamente no se pueden escalar. Si queremos que determinados detalles existan para el observador, tenemos que recurrir, una vez más, a la escala visual.


¿Preparas tu próxima maqueta? Cuéntanos tu proyecto y te ayudamos a elegir la vegetación perfecta para cada rincón.
Escríbenos por WhatsApp